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    El Jacobinismo en la tradición marxista

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    JM Delgado

    Number of posts : 731
    Group : Democracia Comunista Internacional-Organización marxista luxemburguista
    Location : Metalúrgico
    Registration date : 2008-06-20

    El Jacobinismo en la tradición marxista

    Post  JM Delgado on Sun Mar 18, 2012 2:02 pm


    Jacobinismo







    Voz del Dictionnaire Critique du marxisme

    Jacques Guilhaumou
    lallibertatdelsantics.blogspot.com

    Traducción Joaquin Miras y Joan Tafalla


    No
    es legítimo atribuir a Antonio Gramsci la originalidad de una pregunta
    sobre el jacobinismo, " en sentido integral que esta noción ha tenido
    históricamente y que debe tener como concepto", (Gr. ds le texte- GT, p.
    245)? Sería algo así como creer que los demás " clásicos del marxismo"
    hablasen francés en política sin preocuparse nunca, del concepto de
    jacobinismo en particular. Los trabajos más recientes en este ámbito
    intelectual pueden dar pie a tal interpretación, y sin embargo esta es
    una falsa pista. En este sentido la vía emprendida esconde la compleja
    historia de la relación entre la Revolución Francesa y la tradición
    marxista y el movimiento obrero; e impide además, explicar la filiación
    teórica entre Terror (Marx), Hegemonía de pueblo (Lenin) y Jacobinismo
    (Gramsci); que no se dé cuenta y razón de todo lo que está en juego en
    el posicionamiento jacobino cuando analiza cada situación: la referencia
    al movimiento histórico real da cuenta del desafío jacobino en el
    análisis de las situaciones: la designación del movimiento histórico
    real.

    La traducción del concepto de jacobinismo alcanza su
    eficacia máxima en los Cuadernos de prisión, pero nunca en forma de un
    análisis disociado de la cuestión de la Revolución francesa. Lo que se
    trabaja en los textos de Gramsci, es el conjunto de los enunciados sobre
    la experiencia revolucionaria francesa esparcidos en los textos
    filosóficos e históricos de Marx. El dirigente comunista italiano
    intenta desarrollar uno de los proyectos del joven Marx (« La Révolution
    française : histoire de la naissance de l’État moderne », IA, p. 602 ;
    MEV, 3, 537[1]), en un estudio sobre la " relación histórica entre el
    estado moderno francés nacido de la Revolución y los otros Estados
    modernos de la Europa continental", ( Cahiers de Prison, Gallimard, t.1,
    p. 156). [Gramsci]Compara la vía revolucionaria impuesta por " el
    aparato terrorista francés", aparato de hegemonía dominada por los
    aparatos políticos democráticos, del club a las secciones, con el modelo
    de formación de los Estados modernos al XIXe siglo, respecto de: la
    "revolución pasiva." Define la estrategia de revolución permanente para
    referirse a los acontecimientos que se producen en Francia de 1789 a
    1870 (GT, p. 494). El asocia "fuerza jacobina" a la creación ex nihilo
    de "una voluntad colectiva nacional-popular" (GT, p. 425). El trabajo al
    cual se entrega Gramsci no pretende reconstruir el progreso complejo
    del pensamiento de Marx sobre el caso francés, más bien trata de ampliar
    el análisis de la tradición marxista sobre la relación de los Jacobinos
    con la sociedad civil, del " Partido jacobino" con el estado moderno",
    (Quaderni del Carcere, p. 2010), y de poner así de relieve los conceptos
    estratégicos de “revolución permanente” y de " nacional-popular
    jacobino", (concepto " de hegemonía política", de " alianza entre los
    burgueses-intelectuales y el pueblo", QDC, p. 1914).

    Sigamos pues
    la aparición de las categorías históricas jacobinas en los textos de
    Marx y de Engels. Desde muy temprano, Marx queda fascinado por la acción
    de los "héroes de la Revolución francesa", por las figuras trágicas de
    Robespierre y San-Just: estos "portavoces de la masa" (SF, p. 144 y s.;
    MEW, 2, 125 y s.), " auténticos representantes de las fuerzas
    revolucionarias, es decir de la única clase auténticamente
    revolucionaria: la "masa innumerable" (IA, P. 204; MEW, 3, 161), esos
    "emancipadores políticos" (QJ, Aubier, 113,; MEW, I, 367), que han
    producido "el estado únicamente político", el " principio político en si
    mismo" (Cripol., p. 176; MEW, I, 319). A través de la “energía
    revolucionaria", de la "conciencia intelectual de su valor" y de la
    "significación general negativa asociada a la nobleza y al clero"
    (Cridr., MEW, I, 389,; Aubier, p. 93) los "hombres del Terror" (SF) han
    producido una "realidad abstracta": la "voluntad" como encarnación del
    "principio de la política", del "principio del Estado" (Críticas
    marginales...; MEW, I, 402,; trad. apud Grandjonc, Marx et les
    communistes allemands à París, Maspero, 1794, p. 154). Parece, anota
    Marx siguiendo a Hegel, que el mundo marcha sobre la cabeza; los
    Jacobinos han tratado de realizar una "ilusión de óptica", la inversión
    entre el fin (la sociedad civil-burguesa) y el medio (la vida política)
    de la emancipación burguesa. Marx califica de " enigma de orden
    psicológico y teórico" (QJ, 113,; MEW, I, 367), esta "genialidad que
    exalta la fuerza material en relación con el poder político (Cridr.).
    Entre "1793 y 1794 en Francia", el " Terror" es este "momento de
    entusiasmo" en el que se sacrifica la sociedad burguesa a una
    "concepción antigua de la vida política" (SF, p. 149; MEW, 2, 130). La
    vida política entra "en contradicción violenta con sus propias
    condiciones de existencia, declarando la revolución en estado
    permanente", (QJ, Albura, 81; MEW, I, 357). Una "ilusión trágica" es
    puesta en práctica por hombres que van a la guillotina porque han
    emprendido una batalla" contra la sociedad burguesa" proclamando el
    carácter sagrado de los principios de esta sociedad, en los derechos del
    hombre, (SF, p. 148 ; 129). Se comprende por qué Marx trataba en 1844,
    de escribir una Historia de la Convención, la asamblea revolucionaria
    que fue " la cima de la energía política y del poder político" y del que
    se puede decir que hizo de la Revolución francesa "el período clásico
    de la inteligencia política" ( Cr. marginales., cit. Ibíd.). Pero sólo
    en la búsqueda de una estrategia de lucha de clases frente a los
    acontecimientos de 1848, Engels y Marx asociarán lo que debería ser el
    "terreno revolucionario" con las categorías históricas jacobinas. Los
    dirigentes comunistas oponen a la conquista" revolucionaria" del
    "terreno jurídico" por parte de la burguesía conservadora, "revolución
    sin revolución" (Robespierre), el "título jurídico del pueblo
    revolucionario", un "contrato social" (Rousseau) concluido entre el
    pueblo y la revolución (NGRh, II, pp. 234-235; MEW, 6, 112. La
    referencia a 1793 se convertirá en una referencia clásica de la
    tradición marxista. La Revolución francesa es, junto con la Revolución
    inglesa, la "revolución de estilo europeo"; ha permitido "el triunfo de
    la burguesía y de un nuevo sistema social" (NGRh, II, p. 229; MEW, 6,
    107) la "coincidencia de la revolución de un pueblo y de la emancipación
    de una clase particular". Así son registradas las características de
    toda lucha antifeudal hasta el final: un "movimiento popular" que
    instaura, en la Convención, la "gran lucha apasionada de los partidos" y
    que actualiza el "derecho de las masas populares democráticas de actuar
    moralmente, mediante su presencia, sobre el comportamiento de asambleas
    constituyentes", (NGRh., II, P. 33; MEW, 5, 40) - el "Terror", "método
    plebeyo de acabar con los enemigos de la burguesía". Características de
    las que carecieron los nuevos los acontecimientos históricos, muy en
    particular la ausencia del portavoz. Las revoluciones europeas de 1848
    solo pretenden engendrar una nueva generación de los diputados liberales
    del tipo de los de 1789 (los juristas renanos liberales de la asamblea
    nacional prusiana) y "socialistas con espíritu de sistema", “pedantes de
    la vieja tradición revolucionaria de 1793" (“el partido" republicano
    francés; NGRh, I, p. 181, y II, p. 85; MEW, 5, 133-134 y 448). 1793,
    episodio histórico trágico, es reeditado bajo la forma de farsa, de
    "conquistas tragi-cómicas”. Se trata de un desplazamiento fundamental:
    el referente jacobino ha perdido su capacidad de aferrar la realidad
    concreta, de ser la necesidad histórica del momento.

    Corresponde a
    Lenin haber traducido la voluntad jacobina de transformación en una
    estrategia revolucionaria de conquista de poder. Para él, un
    posicionamiento crítico se caracteriza según el criterio de la
    concreción jacobina. En ¿Qué hacer?, a propósito de la utilización en
    las polémicas entre social-demócratas de la historia de la escisión de
    la burguesía revolucionaria francesa entre la Montaña y la Gironda,
    Lenin enuncia la única pregunta legítima para su presente histórico:
    "¿Quién se coloca en el terreno de la lucha de clase del proletariado?".
    Es así es como el socialdemócrata revolucionario se corresponde con
    Jacobino, por estar "ligado indisolublemente a la organización del
    proletariado, consciente de sus intereses de clase" (O., 7, p. 399). La
    “Revolución democrática burguesa tipo 1789" ha permitido " la
    organización autónoma del proletariado" (O., 8, “¿Revolución estilo 1789
    o estilo 1848?”). La Convención es la "dictadura de las capas
    inferiores del proletariado y de la pequeña burguesía" (O., II, p. 51),
    estas capas "inferiores" durante "los breves períodos de su hegemonía"
    han ejercido "una influencia decisiva en relación con el grado de
    democracia de la que debía gozar el país durante las decenas de años de
    evolución “calmada” que siguieron" (O., 17, "Verdades antiguas, pero
    siempre nuevas”). El recuerdo del "espíritu de 1793" establece
    "correspondencias", "parecidos", "analogías históricas", pero no se
    trata de copiar a los Jacobinos o de identificarse con ellos: "El
    ejemplo de los Jacobinos es rico de enseñanzas. No ha envejecido, pero
    es preciso aplicarlo a la clase revolucionaria del siglo XX" (O. 25, "
    Quienes son los enemigos del pueblo”, junio de 1917; también p.
    123-125).

    En resumen: de la tradición marxista se desprende una
    enseñanza que Gramsci concretará en su análisis del jacobinismo como
    saber político, como primera manifestación histórica de la política como
    ciencia autónoma. Arriesguemos una hipótesis: la relación del
    jacobinismo con el aspecto político de la tradición marxista no es otra
    que la traducción dialéctica del principio de igualdad. "La conciencia
    que un hombre tiene de otro hombre en tanto que su igual y el
    comportamiento del hombre con respecto a otro hombre como su igual" (SF,
    p. 50; MEW, 2, 40-41) son una subjetividad en acto, una política
    práctica traducible en una estrategia de lucha de las clases. A este
    propósito, Lenin subraya ciertos aspectos de un paso de La Sagrada
    Familia (O. 38, p. 25) : "Que M. Edgar compare por un instante la
    “égalité » francesa con la “conciencia de sí” alemana, y si se dará
    cuenta de que el segundo principio expresa en alemán, es decir en el
    pensamiento abstracto, lo que el primero dice a la francesa, es decir en
    la lengua de la política y del pensamiento intuitivo". Gramsci comenta,
    en diversas ocasiones, este "análisis del lenguaje jacobino", en torno
    al hecho de que el "lenguaje jurídico-político de los Jacobinos y los
    conceptos de la filosofía clásica alemana" son " paralelos y traducibles
    en un sentido y en el otro" (QDC, p. 2028) en los siguientes términos:
    "Este paso de La Sagrada Familia es muy importante para comprender uno
    de los aspectos de la filosofía de la praxis, para encontrar la solución
    a numerosas contradicciones aparentes del desarrollo histórico, y para
    contestar a algunas objeciones superficiales dirigidas contra esta
    teoría historiográfica (también es útil para luchar contra algunas
    abstracciones mecanicistas)" (GT., p. 230).



    BIBLIOGRAFIA.-
    J. BRUHAT, La révolution française et la formation de la pensée de
    Marx, Annales Historiques de la Révolution Française, nº 184, 1966 ; C.
    BUCI-GLUCKSMANN, Gramsci et l’état, Fayard, 1975 ; B. CONEIN, Le style
    du Prince et la politique jacobine dans les Cahiers de Prison, Actes du
    Colloque Gramsci ( Nanterre, Paris X, janvier, 1978) ; Auguste CORNU,
    Karl Marx’s Stellung zur Französischen Revolution und zu Robespierre (
    1843-1845), in Maximilien Robespierre, hrsg. W. MARKOV, Berlin, 1961 ;
    V. DALINE, Lénine et le jacobinisme, Annales Historiques de la
    Révolution Française, nº 203, 1971 ; J.GUILHAUMOU, Le cas français dans
    les Cahiers de prison : Révolution permanente et appareil d’hégémonie,
    actes du Colloque Gramsci ; J.GUILHAUMOU, Hégémonie et jacobinisme dans
    les Cahiers de prison : Gramsci et le jacobinisme historique, Cahiers
    d’Histoire de l’Institut Maurice-Thorez, nº 32-33, 1979 ; G. LABICA, De
    l’égalité, Dialectiques, nº 1-2, 1973 ; V.I. LÉNINE, o., 8, 483 ( Engels
    est qualifié de « vrai jacobin de la social-démocratie ») ; 24-123 ;
    C.MAZAURIC, Jacobinisme et révolution, Paris, ES, 1984 ; H.PORTELLI,
    Jacobinisme et anti-jacobinisme de Gramsci, Dialectiques, nº 4-5, 1975 ;
    E. SCHMITT et M. MEYM, Ursprung und Character der Französischen
    Revolution bei Marx und Engels, in Vom Ancien Regime zur Französischen
    Revolution, Göttingen 1978.



    * Entradas del Dictionnaire
    Critique du Marxisme relacionadas con ésta.- Dictature du prolétariat (
    pp. 323-332, Etienne Balibar) ; Égalité ( pp. 379-382, Jean-françois
    Corallo con participación de Georges Labica) ; Gramscisme ( pp. 509-514,
    Christine Guci Gluksmann) ; Hégémonie ( pp. 532-538, Christine Guci
    Gluksmann) ; Révolution française ( pp.1011-1012, Jacques Guilhaumou ;
    Social-démocratie (pp. 1052-1056, Hugues Portelli) ; Terrorisme ( pp.
    1140-1142, Gerges Labica).



    Abreviaturas

    MEW Marx-Engels Werke. Berlín, Dietz-Verlag, 39 vol.

    ES Éditions sociales, Paris.

    O. Lénine, Œuvres, Moscou-Paris, 47 vol.

    Cridr. Introduction de 1843 de KM

    IA Idéologie Allemande

    NRGh. La nouvelle gazette rhénane, KM/FE

    SF La Sainte Famille

    QJ La question juive

    QP Cahiers de Prison, Gallimard, AG.

    QDC Quaderni del Carcere, AG.

    GT Gramsci dans le texte, AG.



    [1]
    N. del T: En la edición de Grijalbo Pueblos unidos es p. 664 y lo que
    escribe Guilhaumou consta como subtítulo; el título es “La sociedad
    burguesa y la revolución comunista, y su último apartado entendería la
    democracia –“derecho de sufragio” como la abolición del estado y la
    sociedad burguesa, algo así como no prescindir de la política y
    reabsorberla en la sociedad civil.]



    Jacques Guilhaumou

    (*)
    Dictionnaire Critique du marxisme. Bensussan-Labica, Paris, Quadrigue/
    Presses Universitaires de France, 1999. Première édition, 1982, pp.
    622-626.

    Traducción: Joaquín Miras y Joan Tafalla.

    Fuente: http://lallibertatdelsantics.blogspot.com/2009/11/jacobinismo.html




    Publicado por


    Nelson Dávila Acosta




    en
    04:51
















    0





















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    </td><td>
    </td><td style="vertical-align: top;">
    </td></tr></table>



    AKENATHON

    Number of posts : 45
    Location : En una parte de Chile esperando el pioletazo
    Registration date : 2008-11-02

    Re: El Jacobinismo en la tradición marxista

    Post  AKENATHON on Tue May 15, 2012 1:43 pm

    En el día de hoy, cuando en las ciencias sociales, o más especifico dentro de las investigaciones historiográficas, se encuentra dentro de la Historia Social una considerable cantidad de seguidores del discurso gramsciano y de su hermenéutica, muchas veces tan cara a los académicos de Izquierda.
    Que quiero decir con ello, que la visión del consenso entre un sector de la Burguesía y sectores del proletariado-campesinado con búsqueda de transformación mediante el uso de la hegemonía cultural, ciertamente de este bloque pactista sobre los demás, y que los consensos interburgueses pasan por el filtro político de una pretendida administración progresista (Ej. Argentina, Venezuela, et.al).
    El mismo autor, al que me tocó leer en un compilado sobre la historia de la Revolución Francesa (Estudios sobre la revolución francesa y el final del antiguo régimen de la editorial AKAL ), hace un recorrido acerca de la acción de los Jacobinos según un esquema gramsciano y que deja en claro la utilización de los oprimidos de una manera populista, totalitaria y bajo el interés de asalto al Estado y su estatus vinculado con la “correlación de fuerzas” vinculado con la “Conciencia de Clase”. Lo que no se dice es que la conciencia de clase impartida por el Partido Jacobino (introducida por una organización vertical a las masas) tiene una simbología de dictadura sobre el proletariado, aunque se infiere. Se puede agregar que los jacobinos según el historiador Alfred Manfred dice que: “el jacobinismo supo crear nuevas formas de organización del Estado”, o sea se crea un “nuevo poder del Estado”, un tipo de dictadura donde el único represéntate de la burguesía es el Jacobino. Y lo cuál se puede extrapolar a la interpretación de la Revolución Rusa y sus resultados, así como de los diferentes procesos históricos de carácter popular, y pretendidamente son revolucionarios en su administración del poder, no sé me recuerda ésa cita de Marx sobre que la historia se repite.

    Saludos y bastante bueno el artículo que traes.

      Current date/time is Sat Dec 03, 2016 2:35 am