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    PERMANENTE CUERPO DE FECUNDIDAD

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    francisc

    Number of posts : 49
    Registration date : 2011-08-20

    PERMANENTE CUERPO DE FECUNDIDAD

    Post  francisc on Tue Jun 02, 2015 2:48 am

    PERMANENTE CUERPO DE FECUNDIDAD
    (Un canto épico al Trabajo en su sentido dialéctico)







    Francisco Fenoy








































    Reseña para el poemario
    Del POETA Francisco Henríquez

    Al leer “Permanente
    Cuerpo de fecundidad”
    Francisco Fenoy, la edad
    nos hace más consecuente.
    Vate genial y vigente
    que a los hechos incorpora,
    la palabra vibradora.
    Donde todo se resume
    entre las luz y el perfume
    de una excelencia sonora.







































    PROEMIO


    ¿Cómo viaja la historia?
    ¿Hacia qué fuente oculta?
    ¿Cómo juzgar su clave prodigiosa?
    ¿Lo cierto de los distintos procesos?
    Indagando sin veto su pasado
    sin disfraz ni evasivas su presente.
    Y si tenemos por verdad la raíz:
    el medio, y el modo de producción
    y manejamos la viva dialéctica:
    la unidad de la ley de los contrarios;
    se obtendrá la armonía de los tiempos,
    por esa convergencia de la luz.



































    ¿Dónde mi cuerpo?
    En la confianza
    entre los corazones
    que nos traen el alba.














































    ORIGEN

    I


    Huido
    el urbano
    tras el caos de su Sistema,
    ya con asentamientos espontáneos
    y más tarde
    los promovidos por condes y reyes,
    quedan establecidos
    en territorio comunal.
    Aunque ataques de robos de feudales
    lo redujeran
    a comunidad degradada,
    se mantuvo
    bajo diversas formas:
    en bosques, trashumancias…
    No en vano
    dicha dialéctica
    fue a avivarse
    en la sangre del campesino
    como dardos, de un avispero
    díscolo.
    Originando
    como fuerza la negación
    con su contraveneno:
    la Hermandad.
    Y deja
    por sí mismo plasmada
    articulada convivencia.
















    II


    A tan alto tenía la honra de la libertad el campesino
    que la pauta primera de su celo después de creada la
    Hermandad, era la de linchar a quien intentara cobrar
    los tributos. Más ancho tenía el corazón que las tierras
    en las que trabajaba.

    En varias zonas de la península no había clero que se atreviera
    a cobrar los tributos al campesino. Se les veía huyendo de villa
    en villa, perseguido por los miedos de sus propias alucinaciones.
    Tal, era el crédito de la Hermandad.

    Se elevaba a tanto la confianza del campesino en la dinámica social,
    que firme se sentía de los principios solidarios de la razón política.
    Un mundo más profundo le desbordaba. Era el hombre que se daba
    a otros hombres.

    Si con la Hermandad avanzaba el campesino, al calor de la audacia
    de la fuerza y de la lucha; cuando la batalla era dura y desigual eran
    sus lazos tan fuertes, que en resistencia la transformaba. Haciendo
    de la lenta erosión de la tasa el elemento corrosivo contra el Sistema.

    Cambia el aire de feudalismo hacia absolutismo. Pero ya el campesino
    tiene los pies clavados en la tierra, donde se nutre su elevada firmeza.
    Y su alianza tan fuerte que el más intenso de los vientos absolutistas,
    no puede desnudarlo de su esencia.






















    III


    De nuevo
    se estrena la historia.
    Empieza otro encadenamiento
    y el campesino,
    no se sobrevive
    confundido en su añoranza.
    Como barro de volcán,
    ardió y se transforma
    para seguir la marcha de su destino.
    Y vuelve el fuego a extenderse,
    desde la empuñadura que la conduce.




































    IV


    El campesino lo era todo.
    No solo el que se suma al día
    con su cuerpo doblado
    sobre la tierra.
    No solo el sementero señalado
    que recoge prudente la cosecha.
    No solo el que en sus noches
    sin luna o con ella,
    amasaba en silencio
    el pan para los otros.
    Era más, era todo.
    Era la tierra dándole su grito.

    Ataúd
    del feudalismo.
    Origen y principio,
    de la historia moderna.






























    EXISTENCIA

    I


    Atraviesa un crudo invierno.
    Cambia de piel y renace
    elevado, a figura
    lúcida y perfecta,
    donde se amplia y se transforma
    su propia naturaleza,
    en núcleo del nuevo orden.
    Como fuente del Valor
    se alimenta y se sostiene
    y se reproduce,
    en dinámica constante.
    Este obrero fue la luz
    al circular por el mundo
    su reciente concepción
    de la historia y de la vida.
    Y se dirige hacia la estrella
    haciendo de cada día,
    la condición que se ajuste
    para una nueva y más alta
    síntesis, de permanente
    cuerpo de fecundidad.
























    II

    Al final de la noche de su infancia,
    de las jornadas tormentosas
    que van de 1808 a 1856,
    el obrero fabril
    adopta el logro de la mocedad.

    Espacio que le ha marcado,
    con la fuerza de un hierro
    candente,
    la actitud y la autonomía:
    en centro de la nueva sociedad.

    Y una ola de pánico
    cubre a las clases medias,
    que aterradas por su nula visión
    retroceden, les enfermó
    y huelen aún a podrido.

    Y les pide a su vez
    este soldado desafiante
    la parte que le corresponde
    en la victoria.


























    III

    Después de conseguir los derechos
    de reunión, de asociación,
    de la libre emisión de sus pensamientos.
    El proletario diseña
    disciplinado,
    la obra conquistada.
    Abre y deja su proyecto
    que mantiene y se alimenta
    en su rodar alumbrado.
    Desarrollando teoría
    en la cultura específica
    de autodidacta e independiente.
    Y con éxito combina
    el trabajo y la enseñanza,
    en la dura labor de la negación.

    Praxis,
    que genera nueva ciencia.






























    IV


    Este obrero fabril
    se topa con la rápida República.
    Y resuelto le imprime su carácter
    a la considerada vanguardia que domina.
    Construyendo en la lucha:
    cuerpo a cuerpo,
    contra todo sicario,
    contra toda sentida ley de apoyo a bandidos.
    Y extiende en los cantones abrasados,
    con redoblado empeño,
    la llave que abre y cierra
    los obvios intereses
    de la digna contienda.

    Los cuadros inmaduros reformistas,
    no secundan la línea que le trazan
    y queda como dulce quimera de la historia.
    Pero el Trabajo sube
    a mirador tan alto,
    que goza nuevo alcance
    de un mañana que siente,
    de cumbre conseguida.

























    V

    I

    Se arma al Pueblo
    y solidario canta.

    En el Hotel de Ville
    el aire puesto en libertad
    salió alegre entre los vivas
    de la Ciudad
    de la Luz.

    II

    A la gloriosa
    revolución obrera
    del 18 de marzo,
    le refleja la calidad
    en trazos claros y resueltos.

    III

    La Comuna
    que enamora a París,
    no es solo historia:

    Es poderío conseguido
    del propio pensamiento.

    Es la teoría del Estado
    hacia la transición.

    Es la aventura humana
    hacia la plenitud.

    Es la anunciada estrella,
    su amor posible.













    VI


    Contento puede estar el proletario
    con los deberes que se impuso.
    La canción que amasó
    con la dureza y la esperanza:
    Río de agua volcánica.
    Manifestado a plena luz.

    Un fantasma
    recorre Europa.






































    DESARROLLO

    I


    Creciendo permanece el proletario
    explorando su propia rebeldía,
    y disciplina a tono sus legiones
    en la férrea y cordial necesidad
    de un aparato que arroje su guante,
    y a que estimule y se aventure al cambio.

    Consciente de su centro y movimiento
    el soldado jovial en la palabra
    ata y sujeta a nuevo día el nervio.
    Y edifica la máquina apropiada
    a que llegue la voz de la canción
    más allá de la nave más remota
    más allá de la mina más oscura
    y a que estimule y se aventure al cambio.

    Paso tras paso sin vacilaciones
    recorre todo espacio con amor.
    Sustenta y se sostiene en una asociación
    centralizada, más activa, unida,
    ordenada, que alberga y que defiende,
    y a que estimule y se aventure al cambio.

    Tiempo fundamentado de una vez
    en lanzar con descaro convincente,
    hacia el tejido de la población.
    Con la verdad del viaje del Trabajo
    y su valor, de la aventura al cambio.

















    II


    Así sin armas:
    sin pistolas, dineros, leyes…
    Así desnudo,
    pero conocedor como sujeto
    del proceso
    que hace historia.
    Así como grupo de apremio,
    planta cara ante las Cortes
    exigiendo derechos.
    Así obliga
    al parlamento de la burguesía
    a la adopción de leyes.
    Consiguiendo,
    deseos requeridos
    y el reconocimiento directo –natural-
    de sus demandas.
    Así públicamente
    levanta la bandera
    y consolida su figura
    de proletario,
    como fuerza política.
    Así puesta la mira
    de ir quemando etapas
    en otras primaveras,
    con la firmeza y claridad
    de su justo valor.
    Así la táctica
    de irle a ese pasado,
    erosionando
    su pus mohosa.

















    III


    A tal fiebre de fuerza
    y de organización
    llega el obrero.
    Que un rey,
    que no tiene más horizonte
    que la Casa de Campo,
    le declara
    una guerra encubierta.
    Craso error,
    contra todos aquellos
    que tienen hambre,
    deseos de justicia.
    A tal infamia
    se sube la verdad
    dispuesta a la batalla,
    sin miedo a la derrota.
    Y el obrero se afianza
    al campo de su acción
    por toda la partida del Trabajo,
    desde Jerez a Barcelona.
    Y en combates durísimos
    va creciendo
    hasta que finaliza
    encendido
    el bravo combatiente,
    y prescribe
    al cacique mayor.
    Y trae el cambio.



















    IV


    El alcance del proletario
    sobresalta a la burguesía.
    Y le provoca a un ataque
    de trampa prematura.
    Y le motiva
    a vivir encendido en sangre y fuego
    la tentativa,
    de su obra valerosa.
    Como una prueba,
    que se despliega abierta
    a próximas revoluciones.
    El minero con su épica,
    electrizó
    en una ola de aprecio,
    a España y, a Europa.

    Y restalla de luz.
    Y muda de horizonte.





























    V


    Para sostener la esperanza
    creciendo se prepara
    y diligente crea
    la llama de 1905.
    Que engloba y une
    en su forma sintética,
    la creación de los Soviet.
    Y extrae de la acción
    de cada día, la enseñanza
    de ensayo general,
    con el solo propósito
    de nuevo levantarse,
    más gigantesco.
    Así crece
    con su luz transparente
    este proletariado,
    poderoso y dominador
    al fragor de su fuego.




























    VI


    Este proletariado
    comprende su camino
    y continúa su destino.
    Donde se exige, vive
    y se enriquece,
    con el largo latido
    de los días de fuego.
    Ya con plan definido
    se eleva al primer plano
    de la vida social.
    Y consciente se moviliza
    a grito alzado,
    desde Vladivostok a San Francisco.

    ¡Proletarios de todos los países, uníos!
































    PODER

    I


    En el yunque,
    en la fábrica, en el tajo…
    Hecho a golpes,
    se transforma y se eleva
    a nueva obra.
    La negación,
    que así misma
    se niega.
    Desplegada la negación
    contra toda requisa,
    contra toda forma social
    de explotación.
    Se levanta
    dispuesta la verdad,
    y las nuevas
    lleva adelante.
    Este proletariado
    que brilla con luz propia,
    en el flujo y reflujo de su sangre
    que le origina canto:
    en noche, en día, en movimiento;
    en ir hacia la nueva orientación,
    a la conquista del poder político.






















    II


    A través de los años
    por actas detalladas
    nos queda la memoria.
    Hubo un rayo de luz
    en su hondo poderío.

    Hallándose el Trabajo
    como centro, y en medio
    de una guerra civil,
    de insidia dictadura,
    de hedor contrabandista
    con terrorismo blanco
    de paranoia ritual.

    Vive y sufre su nombre,
    maniatado y de asedio
    por el miedo e inquina
    fanático y estúpido,
    de guías que sostiene.
    Y de cancillerías,
    que estaban saturadas
    de aversión sin retornos.

    Frente a frente y de frente
    con valor el Trabajo
    da réplica al convite,
    y en constancia dinámica
    entra solo y desnudo
    a hechos vivos y fértiles
    con articulación,
    en grados sorprendentes.

    Y establece en la historia
    un hito tan alzado.
    Que se ve y se divisa
    desde los varios puntos
    que mira la razón.
    Que le orienta y da ejemplo
    a nuevas esperanzas.
    Este proletariado,
    que con tenacidad
    y amor, cosechó trigo
    y rozó el pan.





    III


    Con audacia
    sin límite,
    golpea
    el puño del proletario lo sucio.
    Con valor,
    disciplina,
    decisión
    y firmeza, responde Petrogrado
    a la nueva,
    del crucero
    Aurora,
    con su impetuosa oleada humana.
    Y conoce
    la historia,
    la aventura
    más sorprendente de la humanidad.
    Octubre,
    queda inscrito
    para siempre:
    arroja al viento la nueva semilla.
    Maravilla
    de luz
    y de combate
    la victoria que propaga el Trabajo.
    Paz,
    pan
    y tierra;
    trae el nuevo programa que transforma,
    donde
    toda esperanza
    es la norma,
    porque conlleva dentro de sí el fuego.
















    IV


    Puesto en movimiento
    su empuje dinámico
    hacia la clase parasitaria,
    a través de los Consejos
    y de sus revoluciones,
    El Trabajo
    ha demostrado por fin,
    que fuera de la creciente
    y rica aventura humana,
    no es posible que subsista
    ninguna clase de solución.
    El victorioso proletariado,
    consolida la partida
    y da el decisivo asalto.
    Con el fuego que se eleva,
    que activamente penetra
    y devora y vivifica;
    las viejas instituciones.
    Creando la nueva y valiosa
    razón social.


























    V


    Adaptado a su ritmo,
    llega a la cita
    y deja sepultada
    la vieja sociedad,
    por un nuevo modelo:
    óseo y muscular,
    que atrae a nueva vida.
    Este proletariado,
    honra de los humanos
    con su lucha valiosa
    y única.




































    TRANSICIÓN

    I

    Los explotados, con aire difícil,
    han ido construyendo con su ritmo
    piedra a piedra su nuevo alto edificio.
    Que lo ocupa, lo escala y se establece
    en la cimera, la viva vanguardia.

    Se trata aquí de ser o de no ser.
    Y la vanguardia no supo y se rompe.
    Y rota, ni se funda ni disuelve
    entre su Pueblo. Fuera de la esencia,
    queda al margen de los himnos futuros;
    presa de las coordenadas históricas.

    Pasa la rueda del tiempo, zarpazo
    que le llega, la envuelve, la devora
    y queda como vivo fósil de la historia.
    Al quedar tras su falta, desahuciada,
    como protagonista del tramo de la luz
    por la Base que sustenta y decide,
    por la clara conciencia que habla y canta:
    la dialéctica de la lucha hermosa,
    que empuja abierta, arriba, hacia la estrella,
    hacia su devenir, humano, pleno.

    Este proletariado ofrece al mundo
    la frescura de su vitalidad.




















    II


    43.000 huelgas dadas
    en diez años y en un solo país.

    Es la repulsa que corona
    a la palabra que se queda
    en danza de agresión obscena.
    Es la conciencia ya alzada
    contra el amanecer nublado.
    El fuego que va renovando
    que va limpiando metro a metro
    y en ascendente movimiento,
    hasta elevarse iluminado,
    e iluminando el proletario
    al son de su ritmo brillante.
    En su ajuste dialéctico.
































    III


    El Trabajo en su vida nueva
    no deja sitio a su pasado.
    Y en resistencia dilatada,
    templada, va modificando
    a lo existente de su esencia;
    aún con ser la hija de su tiempo:
    la intelligentsia y burocracia.
    Que eran verdad y eran mentira,
    ya que dejaron a la historia,
    en un recuerdo o en un sueño.
    El proletario torna siempre.
    Camina a nervio de futuro,
    de su profundidad exalta
    la verdad como portadora:
    en gritos, en detonaciones,
    en rebelión que ensancha canto.
    Hasta que viva se convierte
    del fuego que la determina:
    el devenir inapelable.




























    IV


    El Trabajo,
    en su obra de impulsos luminosos
    e indestructibles, se siente unido
    lo mismo, que el fuego con el aire.
    Aún entre los diversos conflictos
    como son: los derechos civiles,
    el inmenso poder en la calle,
    la revuelta en pie de las mujeres…
    Así que aunados dentro del arte
    de la lucha del proceso histórico,
    se eleva a meta de libertad
    en su máxima expresión o cúspide:
    con el movido otoño italiano
    y en el mayo del sesenta y ocho.

    Seccionando
    la existencia del último tramo.





























    V

    I

    A este periodo mágico de la historia
    confluyen con ardicia los pueblos vivos.
    Desde los escondrijos más apartados
    de las selvas y de la montañas rojas.

    Los campesinos asiáticos, africanos,
    latinoamericanos y de la URSS,
    dan el paso, a héroes míticos e históricos:
    Mao tse tung, Lumumba, Ho chi minh, Che Guevara…

    II

    Son los hombres reintegrándose a su tiempo.
    Es la esperanza que se alza contra el robo.
    Es la revuelta que aplasta y modifica.
    El derecho que nace con cada día.
    El mañana que anhela a un hombre nuevo.





























    VI


    Configurando coordenadas históricas
    con hechos, el Trabajo, separa
    y modifica a tono las circunstancias.

    Y alcanza
    la crisis de permanencia
    del Sistema acorde a fundamento.

    En donde emana
    la subsistencia en descomposición.
    Al caer y ser, golpeado de muerte.




































    EXTINCIÓN

    I


    El cuerpo sólido
    que vive la agonía,
    empieza a refundirse.
    Con valor y humildad
    ha roto el marco y cuelga el horizonte.
    Sabedor de su tiempo devorante,
    se expande y nutre: rio sin orillas
    y se renueva a diario, hora a hora.
    Y transfiere su esencia: descendiendo,
    laborando en la marcha; va subiendo
    en la confianza, éste proletario
    que devoró y asimismo se devora;
    en un desgarro que supera al mito.
    Con su entrega que se va disolviéndose:
    de existir a la nada y hacia la estrella;
    a la par que su ritmo forja el sueño.





























    II


    Del caos duradero del Sistema
    se ríe el gangster, esa araña negra.
    Y grita acomplejado e incapaz
    ese desarraigado, es mi tiempo.
    Y penetra con su helada quimera
    hasta que alcanza sus claros dominios:
    con ese instinto de puñal en sangre
    que va dando al marcar su territorio.
    E impone el trauma con diente hostil.
    Bloqueando la estrella
    a la familia humana.




































    III


    De la saña de la escoria
    no hay que dejarse engañar,
    ni aún por su excesivo trauma.
    Es tan solo el resultado
    de lo plano del sistema
    límbico,
    del crimen organizado.
    La realidad objetiva
    forzosa se le impone.
    El Valor se agota y un día
    luminoso se conjuga.
    Adonde alienados gritan
    con sus manifestaciones.
    Y se ahogan con sus élites
    en nudos escurridizos.
    Y en donde la sociedad,
    a través de la cultura
    humana del movimiento,
    traspasará la salida;
    hasta perderse, el eco.



























    IV

    La formación más viva hacia el ocaso.
    Juan Ramón Jiménez.


    En unos grupos de la sociedad
    no reconocen
    y en otros ni la quieren,
    la dialéctica que clara discurre,
    de este tramo del tiempo
    que nos entra y devora.
    No son conscientes
    del momento propicio
    de un mundo nuevo.
    Lo que conviven y hallan,
    son los planes que se detienen
    se agonizan sin llanto
    y se mueren.
    Por otros, tan diametralmente opuestos
    que les propaga más el desaliento
    y la apatía. Pero
    existe otra realidad paralela,
    que nos anuncia de lo solidario
    en su camino hacia la estrella;
    como las ONGS y el Trabajo.
    Este último
    es solo lo que sigue:
    la formación más viva hacia el ocaso,
    que nos comunica la luz
    en la frontera de las dos verdades,
    y se sublima en su final
    con la firmeza,
    que le caracteriza.


















    FINAL Y PRINCIPIO


    A través de las luchas más significativas.
    Aquellas que alumbraron la vida del Trabajo.
    Aquellas que sumadas mueven y modifican.
    Aquellas que originan la industria automática.
    Nos traerá el ordenado derecho comunista.

    La estrella que forjamos,
    al final del trayecto
    llegará de inmediato.
    Trayecto que se vive
    sube y nos enriquece.

    Y a lo ya conseguido,
    hay que sumarle todo lo que se va iniciándose.
    Lo que está de proyecto
    y en constante aumento.
    Tanto como en lo grande como en lo reducido,
    del edificio humano.

    Y la libertad plena
    nos dará lo valioso:
    Limpiadas las dolencias de traumas psicológicos.
    Lo ilimitado en todo su dominio sensato.
    El de un vivir dotado con entidad de pactos,
    de un expansivo fuego aún más allá del mito.
    Hasta que se haga carne de amor definitivo,
    e ilumine la vida con su calidad máxima.




















    FUERA DE TÍTULO


    LA TERCERA REPÚBLICA


    Eco de fuego encendido
    trae visible la marcha.
    Mirad por donde nos viene
    la bandera desplegada.
    Con un enorme gentío
    que la conduce en volandas,
    donde dejan a su paso
    la voluntad señalada.
    Lenguas de fuego encendidas
    gritan a coro y avanzan.
    La bandera es roja estrella,
    el gentío, de oro y plata.
    Aclarando la visión
    a la llanura obcecada.
    E instruye a los ignorantes,
    a los de conciencia plana
    y les dice que la ciencia
    así lo ve y lo remarca:
    En una crisis futura
    la República está dada.
    Fuego encendido en las calles
    se hace imparable la marcha.



    FIN. 2.006.

    Contactos: pacofenoy@hotmail.com

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