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    ¿Fué luxemburguista Acción Comunista?

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    JM Delgado

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    ¿Fué luxemburguista Acción Comunista?

    Post  JM Delgado on Thu Jan 01, 2009 12:10 pm

    Abro aquí un hilo sobre la historia de Acción Comunista, un grupo político en el que milité entre 1974-1978, siendo miembro de su Comité Político. Existe muy poco material disponible en la red y una tan debatida como incompleta entrada en la Wikipedia.
    Pepe Rodríguez Alvarez ha pegado varios artículos en Kaosenlared sobre Acción Comunista, el último es este del que entresaco el texto que vá en cursivas y que se corresponde con la definición que AC hacia de si misma en un volumen colectivo sobre los partidos políticos.
    http://www.kaosenlared.net/noticia/accion-comunista-por-si-misma

    Sostengo que AC era una organización básicamente luxemburguista, desde esas ideas intervine en el movimiento obrero durante mas de 35 años, ocurre que no puedo demostrarlo porque no tengo apenas material de esa época, especialmente la revista del mismo nombre, en Sevilla teniamos militantes, buenos cuadros y reconocidos líderes obreros naturales en Astilleros y contratas, CASA, Riviana y otras empresas de la aceituna, en la sanidad y en la enseñanza, como asímismo un buen plantel de profesores universitarios y alumnos de últimos cursos. Interveníamos de manera importante en las luchas de esa época, de hecho en mi ciudad como en Alcalá y Dos Hermanas eramos la segunda organización en importancia después del PCE, PSOE. Creo que en la autodefinición de AC hay un interesante material posiblemente útil para el debate y la reflexión política. Salud. JM.

    El texto que sigue esta extraído del libro Los partidos marxistas. Sus dirigentes/Sus programas, edición a cargo de los colegas Fernando Ruiz y Joaquín Romero para Anagrama (Barcelona, febrero de 1977). Dado que también me tocó trabajar en un texto sobre la Liga Comunista (que no llegó a aparecer porque ya estábamos preparando la unificación LCR-LC), sé que aunque fuese en un rango secundario, el texto publicado se consideraba de primera importancia ya que se trataba de una edición lega y en una editorial importante. Es pues un texto muy trabajado y debatido, y por lo tanto representativo de cómo se veía Acción Comunista a sí mismo. PGA.

    Acción Comunista (AC) surge en 1964-65 de la conjunción de una parte del sector marxista del FLP (especialmente su Federación exterior, formada a partir de militantes exiliado en Francia, Bélgica, Alemania y Suiza a raíz de las huelga de 1962), de la entonces llamada Juventud Socialista Revolucionaria (POUM), y de antiguos militantes del PCE.

    El grupo se fija como tarea prioritaria inicial la reflexión teórico-política sobre las corrientes revolucionarias europeas y sobre la situación política, la evolución del capitalismo, la organización obrera y la creación de un partido revolucionario en el Estado español. La revista Acción Comunista re coge y difunde sus ideas sobre estas cuestiones y Sobre cuantas —en cada momento concreto- resaltan en la lucha de clases en España e internacionalmente. Desde el punto de vista político-organizativo parte del axioma de que «sin teoría revolucionaria no hay partido revolucionario».

    AC se declara marxista revolucionaria y, en síntesis, sus principios teórico-políticos y sus posiciones estratégicas y tácticas son las siguientes:

    Las relaciones de producción en España son en la actualidad esencialmente las Correspondientes al modo de producción capitalista en su fase monopolista de desarrollo.

    Frente a dicho régimen de capitalismo monopolista no existe otra alternativa efectiva que la Revolución Socialistas. Derribar del poder a los monopolios significa abordar o iniciar la Revolución Socialista. Ello no significa que estemos ya en condiciones de imponer dicha alternativa, sino tan sólo que las etapas intermedias son pura y simplemente las de preparación para plantear e imponer dicha alternativa. Preparación que no excluye —antes comprende- la realización de conquistas parciales que faciliten la movilización de las masas trabajadoras, que permitan la consolidación y el fortalecimiento de las fuerzas socialistas para la abolición del régimen capitalista.

    La Revolución Socialista es la sustitución del régimen de dominación ejercida en la actualidad por los monopolios capitalistas, por un régimen en el que la dominación ejercida por los trabajadores. Dominación realizada terreno político por un Estado —la dictadura del proletariado— que emana democráticamente de aquéllos; Y terreno de la producción, por el establecimiento de una economía socializada en la que los medios de producción pasan ser propiedad colectiva autogestionada —tanto a nivel de empresa como a nivel estatal— por los trabajadores o sus representantes elegidos democráticamente.

    La Dictadura del Proletariado es el ejercicio del poder político por los trabajadores exclusiva y efectivamente y su utilización para mantener a raya a las antiguas clases explotadoras hasta su extinción social. La dictadura del proletariado es, pues, inseparable y sinónimo de democracia de los trabajadores y del efectivo ejercicio del pode- por éstos a través de órganos de poder múltiples y a diferente nivel, cuyos cargos han de ser ocupados por los representantes elegidos y revocables en todo momento por los trabajadores, sin que ningún privilegio personal de nivel de vida o de poder acompañe a tales cargos.

    La dictadura del proletariado no ha de confundirse, por lo tanto, con la dictadura de un partido. Primero, porque el partido no es un órgano de poder sino una asociación política de vanguardia (cuando lo es), cuya función en la dictadura del proletariado consiste en esclarecer la consciencia de las masas proletarias y animar y catalizar la construcción del socialismo: los partidos proponen, pero la decisión debe ser tomada por las masas trabajadoras. Segundo, porque la Sustitución de la dictadura del proletariado por la dictadura de un partido abre paso (la experiencia histórica lo demuestra) a la liquidación de la democracia de los trabajadores, a la Usurpación del poder por una burocracia que acaba por diferenciarse de los trabajadores al atribuirse múltiplos privilegio de distinto tipo que la oponen a ellos, convirtiéndose e un obstáculo para un avance ulterior hacia el socialismo.

    Si bien la emancipación de los trabajadores será obra e los trabajadores mismos, la clase obrera no accede a la Consciencia de sus intereses históricos de un modo global y paralelo sino que aparecen en ella distintos estratos con diferente nivel de consciencia. La toma de consciencia de la de obrera se desarrolla así en la interrelación entre esos diferentes estratos, y en parte es determinada por ideas de individuos no obreros, pero que reflejan una práctica social –la lucha de clases-, en la que la clase obrera aparece como antagonista principal de las clases dominantes y de la sociedad que éstas dominan. Surge así el problema y la necesidad de una vanguardia proletaria organizada.

    La organización de vanguardia (partido) no es más que un instrumento hacia la consecución de unos objetivos determinados (la emancipación de la clase obrera), Y subordinad por lo tanto a ellos, cuya tarea ha de consistir en ayudar a la clase obrera en su toma de consciencia, en su desarrollo organizativo; y en la adopción de una estrategia y una táctica acordes con la realidad a transformar Debe condenarse tajantemente toda concepción del partido como tutor del proletariado; dispuesto a sustituir a éste en el ejercicio de la dictadura del proletariado.

    El centralismo democrático es el principio organizativo fundamental; que para AC queda perfectamente resumido en «libertad de crítica y unidad de acción». Es decir por un lado, la disciplina organizativa; la subordinación de la minoría a la mayoría en la acción; y por otro, junto a la elegibilidad y revocabilidad de todos los responsables como garantía de que la acción sea expresión de la voluntad de la mayoría, la más plena libertad de discusión y de defensa por la minoría o minorías de sus opiniones (libertad de tendencias y fracciones), a fin de que la actuación sea lo más acorde posible con la realidad y con los objetivos propuestos para su transformación, y como forma de superar la contradicción existente entre mayoría y minoría.

    LA VANGUARDIA

    La organización de vanguardia en el Estado español esta todavía por hacer y en su construcción es imprescihld1b que afronte los problemas que el capitalismo moderno y la degeneración burocrática plantean. Asimismo, esta construcción no puede concebirse sino paralela y estrechamente ligada a la construcción de organizaciones autónomas de clase obrera, a través de las cuales pueda realizarse la dialéctica fecunda entre la vanguardia y las masas, a través e las que, en última instancia, la clase obrera pueda forjar su propia vanguardia-
    La revolución española no es sino un aspecto de la revolución mundial. Los trabajadores españoles participan a través de ella en la lucha internacional del proletariado mundial contra la burguesía, por la liquidación del capitalismo internacional y la construcción de una sociedad socialista mundial.

    La posibilidad del socialismo brota del desarrollo de las fuerzas productivas a escala internacional. La construcción del socialismo en un solo país es, hoy más que nunca, una utopía reaccionaria. Por ello, la vocación del proletariado es internacionalista; su presencia y acción desbordan los límites nacionales: el proletariado no tiene patria.

    Por razones geográficas evidentes, por la vinculación cada día más estrecha con la economía europea, por la repercusión que encuentran todas las luchas sociales europeas en la península y viceversa, el proceso revolucionario español estará cada vez más estrechamente asociado al europeo.

    La lucha de clases internacional fuera de Europa incide también de forma importante sobre la lucha del proletariado español; en especial sus dos manifestaciones más patentes: el desarrollo creciente de un bloque de Estados donde ha sido abolido el capitalismo, y la pugna entre el capitalismo imperialista y los pueblos coloniales y semicolonia les que aparecen como dos factores de singular importancia, favorables en un análisis histórico global al avance revolucionario del proletariado mundial.

    AC rehúsa conscientemente el calificativo de socialistas a los países así mal llamados. Porque el socialismo como meta es una sociedad de tipo diferente, más avanzado, que las engendradas hasta ahora directa o indirectamente— por la acción revolucionaria en Europa oriental, Asia y América. Además, es necesario condenar explícitamente el estalinismo Y todas sus secuelas y reminiscencias, disociar nuestro proyecto de socialismo del modelo realizada en esos países, so pena de desmoralizar al proletariado de despojar a la lucha revolucionaria de su aliciente fundamental: la apropiación el proceso de producción por los productores directos, la Subordinación del mismo a las necesidades sociales.

    Los intereses específicos de esos Estados (y de la burocracia que les sirve de soporte) no sólo no se identifican con los de la revolución proletaria; sino que se oponen a éstos la medida en que el avance de la revolución mundial representa un peligro para la dominación y los de la burocracia.

    La dinámica de las revoluciones y movimientos antiimperialistas y su influencia sobre la dinámica de la lucha de clases internacional es equívoca; participan en tales movimientos todo un abanico de clases, que va desde la burguesía nacional a la clase obrera. No obstante, el proletariado e, solidario de tales movimientos, por su carácter antiimperialista, debiendo sostener en ellos a los elementos más radicales e impulsarlos a proseguir ininterrumpidamente la evolución hacia el socialismo. El proletariado español, concretamente, tiene el deber de apoyar la lucha del pueblo saharaui, para escapar a dicha explotación.

    Todo lo precedente hace comprender la necesidad de una coordinación de la acción proletaria en los distintos países, y en particular de la coordinación entre sus partidos y organizaciones y, en consecuencia, la necesidad de una organización internacional revolucionaria, de una internacional que, evidentemente, está por construir. No se trata de impulsar ficciones consoladoras, sino de ir hacia una organización internacional que —sin ser una reproducción caricaturesca: de la III— sea, no obstante, «la Internacional de la acción de masas, la Internacional de la realización revolucionaria* (Manifiesto de la Internacional Comunista a los proletarios del mundo entero, 1919).


    Last edited by JM Delgado on Thu Jan 01, 2009 12:19 pm; edited 2 times in total

    JM Delgado

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    Re: ¿Fué luxemburguista Acción Comunista?

    Post  JM Delgado on Thu Jan 01, 2009 12:11 pm

    CONTINUACIÓN.


    La agrupación de las masas trabajadoras en torno al proletariado ha de realizarla la clase obrera a través de toda una serie de consignas de transición que permitan la toma de consciencia, que perfilen la alternativa socialista en la práctica, en relación con las condiciones reales (económicas, S0ciales y políticas) del actual momento histórico. El proletariado debe apoyar a las capas medias clásicas (pequeña burguesía, artesanos, campesinos pobres, etc.) Y sus reivindicaciones por mejoras económicas y sociales, Y ofrecer fórmulas de organización del trabajo que les permitan superar su irracionalidad económica y su condición pequeñoburguesa, a fin de ganarlas o neutralizarlas en lucha del proletariado contra la burguesía.

    Las modernas clases medias, cuya importancia social y política se incrementa paralelamente al desarrollo capitalista no son propietarias de medios de producción, sino vendedoras de su tuerza de trabajo. Su situación, sin embargo, difiere de la de la clase obrera, ya sea por poseer una fuerza de trabajo altamente cualificada, por el papel que desempeñan en la sociedad capitalista, o simplemente por su mentalidad y falta de consciencia de clase explotada. Hay sectores dentro de estas «clases medias», que son claros defensores del orden burgués. Pero frente a estos auténticos capataces e ideólogos de la burguesía aparecen otros (investigadores, estudiantes, técnicos, etc.), capaces de sublevarse contra el carácter autoritario y jerárquico de la gestión capitalista, contra la irracionalidad del sistema, capaces de apoyar al proletariado en su lucha por el socialismo.

    La toma del poder político por la clase obrera y el proletariado campesino, aliados a otros sectores asalariados y profesionales —primer paso de la revolución socialista—, sólo será posible mediante la más amplia movilización de estos sectores y el ejercicio de la violencia revolucionaria de las masas trabajadoras, que neutralice y destruya la violencia cotidianamente contra los oprimidos. Las supuestas vías pacíficas y parlamentarias al socialismo son pamplinas del reformismo post y neostalinista, de las nuevas formas de socialdemocracia

    Al cabo de 40 años de terror, las tareas inmediatas de los trabajadores y los revolucionarios se centran en la conquista de las más amplias libertades democráticas. Libertades democráticas que significan, en primer término, la liquidación de la dictadura franquista y burguesa, sus secuelas y corrupciones.

    La primera exigencia es la amnistía total para todos los presos políticos, exiliados y represaliados; amnistía que debe comprender la declaración explícita de que los supuestos delitos que han costado centenares de miles de muertos, torturados y encarcelados bajo el franquismo, no han sido tales delitos, sino consecuencia de la lucha por la libertad, Por la defensa de la condición humana, y contra la explotación Capitalista frente a la dictadura criminal que ha sojuzgad a los pueblos del Estado español. Amnistía extensiva
    asimismo a la población penitenciaria encarcelada en virtud e tortura, leyes de excepción y tribunales especiales que no han respetado las mínimas garantías jurídicas a que tiene toda persona humana.

    La conquista de las libertades democráticas pasa igualmente por la disolución de los cuerpos represivos y por la derogación de toda la legislación represiva, es decir, por la recuperación de todas las libertades arrebatadas a la clase obrera por el franquismo. Pareja -a ello es la exigencia de responsabilidades penales a los testaferros de la represión: fascista y el castigo de los torturadores. Y supone también, la depuración de aquellos elementos del Ejército y de la Administración directamente comprometidos en la represión dictatorial. La monarquía es la heredera del franquismo y Continuadora de la dictadura. La lucha por una república que abra y despeje la perspectiva socialista es hoy otro de los ejes de intervención de los marxistas revolucionarios.

    SINDICATO ÜNICO

    El sindicato obrero único y democrático, es un objetivo básico de toda la larga y ardua lucha de los trabajadores contra el régimen de opresión y explotación de la burguesía. La creación de una organización obrera, que al tiempo que defienda los intereses económicos y profesionales de los trabajadores, se proponga la abolición del trabajo asalariado, ha de tener en cuenta la tradición inmediata de la clase —todo el movimiento de comisiones y de asambleas desarrollado desde 1962—, y sólo podrá ser única, con plurales tendencias en su seno, si parte de la democracia directa a que la lucha obrera de los últimos años ha apuntado; es decir, Si surge de las asambleas de empresa, de los delegados elegidos en las mismas, y va configurando así la organización obrera de los distintos sectores industriales para desembocar en un Congreso Sindical Constituyente de delegados de asambleas de empresa. La participación de todo el colectivo obrero en tanto que tal —es decir, al margen de las solicitaciones y carnés de las múltiples miniburocracias sindicales que le cortejan— debe abocar a la elección de secciones sindicales provisionales para la preparación y celebración del Congreso Sindical Constituyente.

    EL PROBLEMA NACIONAL

    El actual Estado español es un Estado plurinacional. A este respecto, la actitud de los marxistas revolucionarios se inspira en ciertos principios fundamentales

    a) El primero establece que la lucha de clases ha de tener la primacía: «Los proletarios no tienen patria» y «la lucha del proletariado contra la burguesía es nacional por su forma, pero no por su contenido».

    b) Pero la defensa eficaz de los intereses del proletariado exige también el que éste sepa asumir la lucha contra todas las formas de opresión, sepa ligar a sí a todos los
    sectores oprimidos. Por un lado, pues, hay que proclamar bien alto que la unidad del Estado español y la Patria nos importan un comino. Nuestra actitud a este respecto se define en función de los intereses de clase del proletariado Por otro lado, no cabe dejarse seducir por místicas nacionalistas, por planteamientos metafísicos alrededor de la raza, la etnia, la lengua. Nuestra defensa de las nacionalidades proviene de que éstas sufren opresión, de que combatimos esta opresión de que este combate es la base no sólo de una alianza del proletariado de estas nacionalidades y del de otras regiones, sino igualmente base de una alianza entre el proletariado en general y los sectores oprimidos en su conflicto nacional.

    La libre autodeterminación que preconizamos implica nuestro apoyo a una revisión de las relaciones entre las minorías nacionales del Estado español y otras regiones, una revisión para encontrar una solución democrática que, como otras reivindicaciones democráticas, no compromete realmente el orden burgués más que en la medida en que éste, Por su contexto histórico, no puede permitirse el ser consecuente Y radicalmente democrático.

    La libre autodeterminación incluye, llegado el caso, la posibilidad de optar por la separación total, como forma última de acabar con la opresión nacional. Pero hay que desmitificar la reivindicación de «independencia», cuyo contenido político y social puede ser eminentemente reaccionario. La «independencia» en el caso de una crisis social en la peninsula podría significar el preservar a alguna de las nacionalidades al margen de la crisis, constituir bajo el ala de la OTAN un Estado supeditado al imperialismo. Eso es lo que los yanquis han intentado en las Azores ante el auge de la lucha de clases en Portugal. El proletariado vasco, catalán, gallego y español tiene todo interés en permanecer unido coaligado. No forma más que una sola clase, que se caracteriza por ciertas particularidades distintivas de origen histórico.

    Así pues, la forma de Estado que preconiza AC es una república federal en la perspectiva de una Federación de Repúblicas Socialistas Ibéricas. El proceso de ruptura del Estado centralista pasa por la convocatoria de Asambleas constituyentes en todas y cada una de las nacionalidades, a partir de las cuales —y con vínculos libre y democráticamente establecidos— se constituirá el Estado federal.

    Desde hace años, las mujeres han empezado a organizarse para defender su liberación, reclamar la igualdad de derechos con los hombres y acabar con el «machismo» (es decir, el «racismo» practicado de manera más o menos solapada hacia el sexo femenino). Tal movimiento de liberación tiene que plantear, claro está, toda una serie de problemas específicamente femeninos (que los militantes masculinos no suelen tener prisa en plantear) y, en particular, el de procrear libremente, es decir, el derecho a elegir si procrean o no.

    Pretendemos obtener, imponer ciertas elementales libertades democráticas para quien quiera usar de ellas, las use: poder divorciarse, utilizar anticonceptivos, poder abortar, equiparar social, legal y económicamente a la mujer y el hombre.

    De modo más general se impone igualmente la lucha contra todas las estructuras que sirven de base y sostén a formas diversas de opresión, oscurantistas y anacrónicas, heredadas del pasado (todas las trabas a la libertad de pensamiento y a la libertad cultural y artística, la situación de inferioridad social de la juventud frente a sus mayores, carácter represivo de la moral burguesa en materia familiar y sexual), como contra los diferentes mecanismos de condicionamiento mental más o menos sutil que la clase dominante intenta introducir según su conveniencia e interés

    A través de estas luchas parciales se irá perfilando y definiendo la alternativa socialista ante los ojos de las masas, se irá logrando la movilización de éstas para imponerla.

    Porque estas transformaciones parciales —que se obtendrán sin enfrentamientos violentos— no Constituyen una vía de evolución paulatina, progresiva, hacia el socialismo, sino una vía de preparación y movilización para los enfrentamientos decisivos, para la destrucción del Estado burgués, para el establecimiento de la dictadura del proletariado, en pocas palabras: para la REVOLUCIÓN,

    Estructura y publicaciones

    AC centra su intervención en sectores asalariados, prioritariamente del proletariado industrial. Actualmente existen organizaciones locales en Catalunya, Aragón, Euskadi, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Andalucía y Levante, así como núcleos de militantes en Galicia y Extremadura.

    En una organización clandestina es difícil precisar porcentajes de militantes por sectores. De todos modos, es netamente mayoritario el frente obrero, seguido del frente de barrios y el de servicios. Es bajo el porcentaje de intelectuales y profesionales, así como el de estudiantes; porcentajes que, lógicamente varían de unos lugares a otros. La relación entre hombres y mujeres es aproximadamente de 70 % y 30% respectivamente si bien en los últimos tiempos se reduce sensiblemente esta diferencia.

    AC no ha dado nombres de militantes como hombres públicos, ni lo hará probablemente a corto plazo.

    Los órganos centrales de prensa son Voz Obrera, actualmente mensual y que en breve será quincenal, y Acción Comunista, de nuevo trimestral tras un tiempo de periodicidad muy irregular. Publica esporádicamente folletos de formación obrera y militante, o sobre temas monográficos con motivos de acontecimientos relevantes en la lucha de clases.

    Klaudio

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    Re: ¿Fué luxemburguista Acción Comunista?

    Post  Klaudio on Thu Jun 24, 2010 3:45 am

    J.M, volví a releer el texto que tomas, y tu introducción al mismo. Me llama profundamente la atención la experiencia de “Acción Comunista”, y la aplicación del principio de la democracia obrera. Lo que no entendí bien, y quizás en el texto no se encuentra especificado. ¿Cuál era la relación entre el MIL-GAC y AC, ya que ambas se encuentran en épocas similares, e incluso se nombra al comienzo?

    Preferí hacer pública la pregunta, ya que a más de alguno le interesará saber.

    Salud!

    JM Delgado

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    Re: ¿Fué luxemburguista Acción Comunista?

    Post  JM Delgado on Thu Jun 24, 2010 5:52 am

    Klaudio wrote:J.M, volví a releer el texto que tomas, y tu introducción al mismo. Me llama profundamente la atención la experiencia de “Acción Comunista”, y la aplicación del principio de la democracia obrera. Lo que no entendí bien, y quizás en el texto no se encuentra especificado. ¿Cuál era la relación entre el MIL-GAC y AC, ya que ambas se encuentran en épocas similares, e incluso se nombra al comienzo?

    Preferí hacer pública la pregunta, ya que a más de alguno le interesará saber.

    Salud!

    Con el MIL-GAC oficialmente no había relación alguna, quiero decir que dada la naturaleza de las actividades armadas de la org. en que militó y por cuyas actividades fué asesinado a garrote vil Salvador Puig Antich, si existian relaciones deberían ser muy clandestinas y limitadas a Barcelona, aunque ni muchisimo menos me consta ni recuerdo haber abordado el tema del MIL en la reuniones del Comité Político. Si se hablaba del MIR chileno, y parece que gente de AC tuvo contactos con ellos en Francia.

    Guy Debord aludió a AC como ejemplo de democracia obrera, por su impulso, apoyo y actuación al interior de las asambleas de fábrica. Desde luego no eramos los unicos: todos los comunistas, desde el PCE hasta los chinos, los trotskos de la LCR, eramos, ms o menos consecuente u oportunistamente asamblearios, ¡en tanto que todos eramos "soviéticos" o consejistas! solo que en AC lo eramos escrupulosa y consecuentemente: no conspirabamos para manipular las asambleas, ni preparabamos la intervención en ellas, cumpliamos a raja tabla con las decisiones allí tomadas y las haciamos cumplir.

    Al interior, las relaciones eran escrupulosamente horizontales y demoráticas: parte del CP se elegía en los congresos y parte eran delegados de los colectivos locales, estos se organizaban en celulas de no menos de 5 militantes y en asambleas locales, muy frecuentes. La actas - no solo los acuerdos - de las reuniones del CP se volvian a las bases por escrito, usando de un sencillo código donde la ciudades tenían nombres inexistentes, de personas mayormente, y de este modo los militantes sabian lo que habían defendido sus delegados en el CP, estos mismos obligados a defender acuerdos previos en virtud de la democracia directa. Se cumplia escrupulosamente, colateralmente, la información política - obviamente no de las actividades o decisiones organizativas "de infraestructuras", pisos francos, nuevos alquileres, viajes al extranjero, financiación procedente de donaciones o extracuotas, propaganda, etc. - debía circular sin restricciones, hasta el punto que retener u ocultar información política era considerado "delito" de lesa burocracia.

    Se pagaba una cuota de un dia de salario al mes, los parados y estudiantes, nada.

    Sin embargo existían unos "notables", la gente elegida una y otra vez en los congresos, - estos mismo eran asambleas abiertas, sin comisiones ni trampa ni cartón, de mas de un centenar de delegados al final del 76-77 - tenía acceso poco menos que privilegiado a la revista "AC" , muy bien encuadernada y a imprenta, y oficiosamente en virtud de los contenidos que ellos mismos elegian o escribian, algunos firmados por "Angel Celeste" (que solo eran las siglas "AC") pero sobre todo por Jesús Santos, seudónimo de Pedro de La Llosa, un científico de renombre internacional - eso me recuerda a nuestro Eric - influian tanto en los contenidos y ponencias congresuales que cuando estos llegaban ya teníamos el cuerpo hecho a las nuevas tendencias y cambios.

    Así sucedió que al constatar que a la muerte de Franco, pese a nuestros esfuerzos y de tantos otros revolucionarios, no sacamos para adelante la ruptura democrática (gobierno provisional sin franquistas, elecciones a asamblea cosntituyentes, disolucion de los cuerpos represivos franquista, amnistia total para todos los presos y represaliados por el régimen), que según nuestros cáculos, y dado el compromiso de la burguesia con el franquismo, debería provocar un proceso revolucionario pro-socialista, AC se fuera olvidando de Rosalux, Pannekoek, del Lenin "de El Estado y la Revolución", de Trotsky, para, en mi opinión influido por la New Left Review, inclinarse cada vez mas hacia las concepciones de Gramsci y sus teorias de la hegemonia, del bloque histórico, de la guerra de posiciones, etc. Cuándo el editor de la NLR, Perry Anderson, escribe "Las antinomias de Antonio Gramsci", AC estaba sin pulso, deprimidos por el fracaso de las alternativas revolucionarias, como todos los que no renegaron del marxismo para acudir en bandada a la "nueva" CNT que crecía como la espuma. El "salto" no er pequeño: de luxemburguista-consejista a anarcosindicalista, ¡nosotros, AC que eramos antisindicales! Algunos apostamos sin demasiada ilusión por marcharnos al debilisimo grupo que se proponía refundar el POUM.

    Klaudio

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    Re: ¿Fué luxemburguista Acción Comunista?

    Post  Klaudio on Wed Jun 30, 2010 12:23 am

    Buenísima la descripción que haces. Deberías escribir un libro con tus memorias en AC Smile
    Me parece un buen ejemplo, histórico y político de lo que son las asambleas y los consejos obreros. Comprendo el cambio de postura, en Chile se dio de cierta manera en muchas organizaciones de izquierda, surgidas en las luchas en contra de Pinochet. Aunque la “renovación” o el uso de la NLR en algunas discusiones, llevó a descubrir a los exiliados del MIR, MAPU y MAPU-OC, esas posturas que señalas; lo qué llevó incluso a integrarse al Partido Socialista, o a formar un partido instrumental de la renovación como el PPD, hoy devenido en un partido social-liberal.
    Y en el otro extremo, a separarse el MAPU en el Movimiento Lautaro; movimiento que protagonizó varios actos armados urbanos: asaltos de bancos, de gasolineras, fugas de cárceles, puesta de bombas, etc. Con personajes míticos como la “mujer metralleta”.

    La evaluación histórica de todo esto, es que en Chile desde la década de los 50 no ha habido una sistemática experiencia obrera libertaria, ni asamblearia debido a una decadencia bastante grande durante algunos periodos. Como lo dejan en claro aquí: http://www.cybertesis.cl/tesis/uchile/2008/cubillos_m/pdf/cubillos_m.pdf
    Excepto alguna gente que dio origen al MIR, y que conoció al profesor Lain Diez, algunos universitarios de la década de los 80’s pertenecientes al FEL (de tendencia anarquista, pero no tan cerrado a los marxistas libertarios en general), y otros que ya sea por la historia –la experiencia de la guerra civil española- o por la teoría política trataron muchas veces de hacerlo, algo que deja en claro el trabajo de Gambone: http://www.traidores.org/marzoanarquista2009/wp-content/uploads/2009/03/gambone-larry-el-movimiento-libertario-en-chile.doc

    Una pregunta sobre la refundación del POUM, ¿Cuál era el objetivo de la reactivación del POUM? Y ¿Por qué no funcionó en aquella época? ¿Qué dificultades tuvo en general aquel proceso?

    Salud!

    JM Delgado

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    Re: ¿Fué luxemburguista Acción Comunista?

    Post  JM Delgado on Wed Jun 30, 2010 11:15 am


    Bueno, el objetivo de la refundación del POUM era tratar de unificar a los marxistas revolucionarios, básicamente leninistas no trotskistas, trotskistas NO pro-IV Internacional (poumistas) gente de la OIC, del miniPOUM del exilio (W.Solano y "Julio Gil" , o sea Albert Massó, Colomé y otro pequeño grupo de compañeros que no se fueron al PSC ni con los lambertistas, mas la gente de AC, de cuya composición ya hablé aquí.

    El historiador "oficial" del POUM, Pelai Pagés cuenta aquí algo del POUM en la transición y del fracaso de congreso de unificación: http://www.fundanin.org/pelai1.htm.

    Creo que ya lo dije antes, en esa época, tras cuarenta años sin "libertades democráticas" y sin sufragio, las elecciones, sus resultados, eran el único aval legitimador que las organizaciones, o mejor sus dirigentes, tomaban en consideración: en las primeras de junio del 77 ningún partido sacó ni un solo diputado a excepción del PCE que teniendo una presencia aplastante - sin exageración - en el Movimiento Obrero y vecinal en toda España,tan solo obtuvo 23 diputados, al lado del PSOE cuya presencia era bastante minoritaria y que obtuvo 120 y tantos, dicho de memoria, sobre 150 o así de la UCD, el partido del gobierno de ex-franquistas reconvertido a machas forzadas en partido de centro.

    El triunfo de la reforma politica pactada entre oposición de izquierdas mas nacionalistas con la burocracia ex-franquista, fué vivenciada como una derrota del proyecto revolucionario, así que muchos que consideraron que nada tenían que hacer los revolucionarios sin revolución en la prespectiva, se fueron a su casa, muchos dirigentes y cuadros dieron el salto al PSOE en esos años, por miles, que antes de su triunfo electoral en octubre del 82 jugaba a parecer mas de izquierda que los comunistas del PCE - por otra parte muy a la derecha, al punto de sostener al gobierno de la UCD desde la oposición - ¡incluso con su ala de izquierda, mas o menos - decían - luxemburguista! mismamente tengo en la mano un volumen de Luis Gómez Llorente, prima donna de Izquierda Socialista, titulado "Rosa Luxemburgo y la revolución alemana", edit. Cuadernos para el diálogo, Madrid 1975, que tiene mas interés histórico por sus anexos sacados de El Socialista, el peridódico de el PSOE que son ecos del asesinato de Rosalux en la prensa del partido de la época, que por su pacato estilo divulgatorio, se nota el sobreesfuerzo de escribir para los obreros.

    Los marxistas revolucionarios, sobre todo consejistas, autónomos - pero no de la onda italiana - anarcocristianos, rojos asamblearios y luxemburguistas casi por intuición, que no perdieron el ímpetu revolucionario - de hecho las oleadas de huelgas, manifestaciones, encierros, fueron intensas al menos hasta el triunfo del PSOE en el 82, encontraron en la refundada CNT anarcosindicalista el sitio adecuado para continuar luchando. Tras un crecimiento exponencial, el caso Scala, Barcelona, en el que un incendio donde murieron varios trabajadores fué atribuido a la CNT, hizo que muchos militantes la abandonaran.

    Otros, con el suficiente odio poco reflexivo, como para apuntarnos al "todo vale" contra el sistema, nos dejamos arrastrar por los cantos de sirenas del nacionalismo, que tomó el relevo y sutituyó al debilitamiento de la lucha de clases hasta en Andalucia, por no decir Euzkadi o Cataluña. Esa influencia y dedicación me duró 5 o 6 años, mas o menos hasta que el derrumbe de la URSS sacó a relucir la naturaleza mórbida, incontrolable cual caja de pandora del nacionalismo, xenófobo y potencialmente reaccionario, cuya raís común con el fascismo era mas que evidente, en segundo plano, claro es, la lucha en la fábrica era diaria y por entonces uno era algo así como un lider natural, pero fuera del sindicalismo, estaba sindicado, claro, en CCOO, pero iba por libre a las asambleas, siempre al alimón de compañeros en mi misma circunstancia. Y ya está bien de brasa por hoy.

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